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Cinco grupos literarios que hicieron historia

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Muchas de las grandes obras de la literatura se empiezan a cocinar en el seno de los círculos intelectuales. Allí sus autores logran encontrar un ambiente propicio para agudizar la compresión de la realidad e ir formando su propuesta estética e ideológica

Muchas de las grandes obras de la literatura se empiezan a cocinar en el seno de los círculos intelectuales. Allí sus autores logran encontrar un ambiente propicio para agudizar la compresión de la realidad e ir formando su propuesta estética e ideológica. Ha habido muchos de estos grupos en la historia. Algunos de ellos planificaban sus encuentros y hasta elegían un nombre que los identificara, otros compartían encuentros esporádicos y, casi inconscientemente, producían obras que reflejaban la afinidad de sus ideales.

Sea porque crearon conscientemente un colectivo o porque las circunstancias y el tiempo los ha dado a conocer bajo el nombre de un grupo, lo cierto es que acá les traemos a los cinco círculos literarios más influyentes de la historia.

La generación del 98

Conformada por escritores españoles que en la última parte del siglo XIX expresaban sus sentires de dolor de patria por la crisis que atravesaba España, producto de la guerra hispano-estadounidense. Miguel de Unamuno, Ramón del Valle-Inclán, Jacinto Benavente, Pío Baroja, Vicente Blasco Ibáñez y Antonio Machado son algunos de los miembros de esta generación. Solían reunirse en el conocido Café de Madrid, en la Cervecería inglesa o en el Café de Fornos para charlar acerca de los problemas que aquejaba su país o para burlarse de las extensas frases que empleaban las obras Realistas en sus descripciones.

De sus plumas surgieron la novela impresionista y los dramas filosóficos, pero manteniendo la distancia de la retórica pomposa. Estos escritores legaron a la literatura una prosa profunda y asequible para cualquier lector. Fueron una transición estética en las letras, un puente hecho de patriótico romanticismo, nuevas corrientes filosóficas irracionales y una estilística moderna.

Los poetas malditos 

Con este nombre se conoce a un grupo de intelectuales franceses de finales del siglo XIX que renovaron la lírica para siempre. Paul Verlain, miembro de este grupo, publicó en 1884 una serie de ensayos titulado Los poetas malditos, en la que se describe la relación directa que hay entre la estética provocativa de sus poemas y su estilo de vida irreverente y bohemio. En el libro aparecen los nombres de los poetas Tristan Corbière, Arthur Rimbaud, Stéphane Mallarmé, Marceline Desbordes-Valmore, Auguste Villiers de L’Isle-Adam y el propio Verlain. Sin embargo, hay que considerar a Baudelaire como miembro porque fue mentor de estas ideas de renovación en la poesía, que incluían la ruptura de los parámetros de la rima y la libertad del verso.

Se les conoce como malditos porque sus vidas fueron trágicas. La mayoría no llego a la vejez, producto de sus excesos, y su reconocimiento universal llegó póstumamente. Sus poemas eran considerados inmorales y satánicos, igual que sus estilos de vida. Algunos solían frecuentar prostíbulos y hacer de las prostitutas los personajes centrales de sus textos. Otros mantenían abiertas relaciones homosexuales que escandalizaban a la sociedad de la época. También solían escandalizarla con bromas, como llegar harapientos a reuniones burguesas o caminar por importantes calles de París con una rata en la mano.

Sus estilos de vida provocadores eran tan eficaces como la calidad de su obra. Algunos hicieron parte del movimiento Parnasiano, otros del Simbolismo y otros del Decadentismo. Algunos pasaron de uno a otro movimiento, y a su vez, todas estas corrientes inician el Modernismo en la poesía y se consideran precursoras de las vanguardias literarias.

El círculo de Bloomsbury

Este grupo de intelectuales británicos, si bien no estaba conformado sólo por escritores, tuvo una profunda repercusión en la literatura. Era un grupo que apostaba conscientemente por una postura política, estética y filosófica. Y se enfocaba mucho en la idea de conseguir la libertad individual como forma de buscar la felicidad. La influencia de G. E. Moore y Bertrand Russell fue decisiva para los miembros. La idea del individualismo y la intimidad como búsquedas del placer y el amor, inspiraron a una de los miembros a escribir una obra que refleja toda esta filosofía, tal es la obra de Virginia Woolf. Esta escritora expuso en sus novelas la búsqueda de ese individualismo a través de la técnica del flujo de consciencia.

El grupo se hacía llamar El círculo de Bloomsbury en honor al barrio de Londres con ese nombre, y en el cual empezaron las reuniones alrededor del año 1907. Entre sus miembros destacan Vanessa Bell, E. M. Forster, Roger Fry, Duncan Grant, John Maynard Keynes, Desmond MacCarthy, Lytton Strachey, Leonard Woolf y Virginia Woolf. Si bien, con una postura muy distinta a la de los poetas malditos, estos pensadores abrieron otras posibilidades en la creación literaria, enfocadas claramente al despertar de ideas liberales que siguen buscando espacio en la actualidad.

Grupo de estadounidenses conformado por John Dos Passos, Ezra Pound, Erskine Caldwell, William Faulkner, Ernest Hemingway, John Steinbeck, Sherwood Anderson y Francis Scott Fitzgerald. Al igual que la generación del 98, estos estuvieron profundamente marcados por una guerra, la Primera Guerra Mundial. También se vieron expatriados, lo que los hizo encontrarse sobre todo en París, pero también en otras partes de Europa donde moldeaban sus obras.

El círculo de Bloomsbury

La generación perdida es un nombre que les acuña la escritora Gertrude Stein al recriminarles su excesivo pesimismo y su abuso del alcohol. Su estética refleja este estado que se ha entendido como reflejo de la Gran depresión del 29. Son, aunque expatriados, autores de una literatura de profundo sentir estadounidense y estéticamente experimentadores de las técnicas modernas. Supieron combinar en sus obras el collage, la técnica cinematográfica, el diálogo, el monólogo y el narrador omnisciente; y todos con excelsa maestría. La generación perdida le imprimió versatilidad a la literatura.

El grupo de Barranquilla

Los escritores latinoamericanos estaban fuertemente influenciados por la versatilidad que demostraban los norteamericanos de la Generación Perdida, pero hacía falta, con ese uso de la técnica, mostrar la realidad mágica de estos pueblos. El grupo de Barranquilla significó el ambiente en el que cuajó de mejor manera esta idea.

Un grupo de soñadores conformado por José Félix Fuenmayor, el catalán, Ramón Vinyes, Alfonso Fuenmayor, Álvaro Cepeda Samudio, Germán Vargas, Gabriel García Márquez, Alejandro Obregón, entre otros se reunían con frecuencia para entablar conversaciones que iban desde la crítica de arte y cine hasta la charla insulsa pero divertida. Se alimentaban tanto de la crítica seria como de la charla pueril y socarrona para solventar una obra que mostraría esas características: por un lado, el mundo maravilloso y soñador del Realismo Mágico, y por otro, una carga de humor casi espontáneo que configuraría una literatura sorprendente y vivaz.

En Colombia, el colectivo de El grupo de Barranquilla fue el núcleo donde se forjó una expresión latinoamericana que recorrió todo el mundo. García Márquez, que fue el más descollante del grupo, no sólo representaría una visión de mundo de un pueblo costero de Colombia, sino que sería la bandera de todo un movimiento que representaba al llamado «boom» latinoamericano. La avanzada literaria esta vez estaba a cargo de Latinoamérica y el grupo de Barranquilla fue decisivo.

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