Ad Clicks : Ad Views :

Fumio Shigeto, el médico japonés que hizo posible el Nobel de literatura de Kenzaburo Oé

/
1864 Visitas
Fueron miles de vidas las que Fumio Shigeto no pudo salvar, pero el destino le dio revancha: cuando fue llamado a expandir los horizontes de un joven escritor hundido en la depresión, supo hacerlo.
Kenzaburo Oé. Fotografía tomada de la bbc.com

Un avión sobrevuela Hiroshima la mañana del seis de agosto de 1945. Mientras el avión avanza, en la ciudad reina la rutina: los niños entran a los salones para esperar a sus profesores, los médicos van camino a sus trabajos, los comerciantes se disponen a abrir las puertas de sus negocios. El sol radiante marca una mañana más del verano japonés. Todo transcurre normalmente. Quizá lo único extraño sea ese avión, tan distante de la vida de Hiroshima que muchos no se percatan de él.

En la cabina del avión, tres hombres discuten sobre el punto exacto en que deben llevar a cabo su misión. Llegan a un acuerdo. Cada uno de ellos toma su lugar de trabajo. Sueltan la carga. Cuarenta y cinco segundos después, Hiroshima y su cotidianidad quedan devastadas. Un enorme hongo gris surca el horizonte. Ya no hay más niños esperando a sus maestros, el sol ya no ilumina las calles de la ciudad, no hay avión en el cielo. En segundos todo es arrasado por el monstruoso poder de la bomba atómica. Esa mañana del seis de agosto de 1945 el mundo contempló los peligros reales de la guerra. Y de seguir embarcados en largos conflictos, la humanidad podría llegar a fin.

Entre los hombres que se disponían a iniciar su rutina diaria se encontraba uno que apenas la estaba construyendo. El doctor Fumio Shigeto era un recién llegado a la ciudad de Hiroshima. Aún no se acostumbraba a ella, mucho menos a su nuevo trabajo. Shigeto fue trasladado a esta ciudad para encargarse del hospital de la Cruz Roja. Apenas iniciaba el proceso de empalme y reconocimiento de sus nuevas labores. La rutina diaria aún no lo había alcanzado cuando el estallido de la bomba atómica estremeció Japón, cifrándole un propósito de vida que cumplió a cabalidad.

Hiroshima, seis de agosto de 1945. Fotografía tomada de la bbc.com

Los segundos inmediatos a la gran explosión y la reacción de Fimio Shigeto son narrados con claridad por el Premio Nobel Kenzaburo Oé en su libro Cuadernos de Hiroshima: «inmediatamente después del bombardeo atómico, él, al igual que muchos otros médicos, socorrió a los heridos y comenzó a luchar contra las consecuencias producidas por aquella extraña bomba». A pesar de no tener una familiaridad establecida con la gente de Hiroshima, fiel a su juramento, salió a socorrer a los heridos. Maltrecho como estaba, se percató de los extraños síntomas en los sobrevivientes. Algunos de los socorridos por Fumio Shigeto, perdieron el cabello a los pocos días del impacto. Se dio a la tarea de recolectar objetos afectados por la radiación, como fragmentos de tejas y placas utilizadas para rayos X, intuyendo que la explosión había sido producida por un arma nuclear.

Luego del impacto, los sobrevivientes, en medio de la destrucción, llegaban a sentirse afortunados por haber sobrevivido. Los que hoy daban gritos de alegría, a los pocos días fallecían a causa de dolores y hemorragias, casi siempre, acompañadas por manchas en la piel. Shigeto dedicó su vida a entender los efectos de la radiación en las personas afectadas. Recolectó información de las historias clínicas de los pacientes del hospital de la Cruz Roja, aún en tiempos de la ocupación estadounidense en Japón (1945-1955), cuando investigar sobre los efectos de la radiación estaba prohibido.

Fue Fumio Shigeto quien ayudó a establecer una relación directa entre el aumento de los casos de leucemia y los niveles de radiación a los que fueron expuestos los habitantes de Hiroshima. Luego de la explosión, y en tiempos de la ocupación, no se investigó debidamente la relación entre el aumento de algunas enfermedades y la radiación. Contrario a lo que se puede pensar, una vez la ocupación llegó a su fin, las investigaciones sobre los efectos de la radiación continuaban siendo mal vistas por la Dieta japonesa (parlamento o congreso para nosotros), puesto que, la fracción conservadora veía imprudente la publicación de estudios sobre la radiación. Temían la molestia de quien ahora era su aliado, Estados Unidos.

No obstante, los médicos, encabezados por Shigeto, jamás dieron su brazo a torcer. Se dieron a la tarea de analizar las estadísticas, las historias clínicas, y la evolución de los pacientes que padecían leucemia. El estudio logró concluir que existía una relación directa entre la radiación y el aumento de casos de leucemia. La comunidad médica no aceptó la investigación, en especial el departamento de salud pública japonesa. También fue Fumio Shigeto uno de los primeros en proponer estudios para determinar los efectos de la radiación en la segunda generación de habitantes de Hiroshima luego del bombardeo.

Doctor Fumio Shigeto. Fotografía tomada de la bbc.com

Las historias de vida y muerte que presenció el Doctor Shigeto son las que llevan a un joven escritor a interesarse en las memorias de los sobrevivientes. Kenzaburo Oé arriba a Hiroshima en 1963 como reportero encargado de cubrir la novena conferencia mundial contra las bombas atómicas y de hidrógeno. Kenzaburo atravesaba la encrucijada de su vida: su hijo había nacido con una malformación cerebral, lo que lo tenía recluido en una incubadora. La recomendación médica era dejarlo morir para así evitarle mayores sufrimientos.

Oé, al ver a su hijo tan cerca de la muerte, perdía poco a poco la fe en la humanidad y en su trabajo como escritor. En una entrevista de 1999, concedida al programa Conversaciones con la historia, Kenzaburo afirma: «Cuando nació mi hijo con un severo daño cerebral, quería encontrar un aliciente, por lo que me puse a leer el único libro que había escrito hasta ese momento y descubrí a los pocos días que no podía alentarme a mí mismo a través de la lectura de mi libro. Nadie podía hacerlo con mi trabajo. Pensé: yo no soy nada y mi libro es nada. Estaba sumido en una profunda depresión».

Es así como dos desgracias, que hasta el momento se desarrollaban en paralelo, se encuentran el verano de 1963. Kenzaburo Oé, cansado de las confrontaciones políticas que amenazaban la novena conferencia mundial contra las bombas atómicas y de hidrógeno, vuelca su mirada a las víctimas y sus historias. El joven escritor en desgracia se encontró entonces con el Doctor Fumio Shigeto, habituado al arte de luchar contra la muerte, aunque ésta siempre venciera.

Kenzaburo Oé y su familia. Fotografía tomada de lasexta.com

Los testimonios que Shigeto comparte con Kenzaburo Oé, le muestran el sufrimiento y la maldad de la que es capaz el ser humano. Pero, sobre todo, la dignidad de las víctimas. En cada historia de dolor, Kenzaburo Oé, encontraba un monumento a la dignidad, a la lucha silenciosa, al elegir la forma de vivir, de morir, o de simplemente aislarse de la sociedad. De ese viaje y del encuentro con Fumio Shigeto, Oé escribe el libro Cuadernos de Hiroshima, un texto que narra los dolores de la guerra, las historias de ancianos solitarios, mujeres desfiguradas por las quemaduras, niños muertos por la radiación en sus cuerpos.

Fumio Shigeto se embarcó en una lucha interminable con la clara conciencia de siempre ser el perdedor: la muerte siempre alcanzaba a sus pacientes. Kenzaburo, muy cerca al suicidio por la depresión que le generaba el estado de su pequeño hijo, emprendió un viaje a Hiroshima para cambiar de aire. Entonces, el hombre que luchó contra la muerte sin ganar una sola batalla le mostró a que valía la pena seguir escribiendo.

Fumio dedicó su vida a la reconstrucción del cuerpo humano, a tratar con los efectos de la onda expansiva de la bomba atómica que aún sigue en marcha golpeando el mapa genético de los habitantes de Hiroshima. Fueron miles de vidas las que Fumio Shigeto no pudo salvar, pero el destino le dio revancha: cuando fue llamado a expandir los horizontes de un joven escritor hundido en la depresión, supo hacerlo. Kenzaburo Oé, luego de sus viajes a Hiroshima, fue una de las voces más claras y de mayor impacto en la opinión mundial al hablar sobre los efectos de la guerra nuclear en los seres vivos.

  • Facebook
  • Twitter
  • Google+
This div height required for enabling the sticky sidebar
Esta web utiliza cookies puedes ver aquí la Política de Cookies. Si continuas navegando estás aceptándola.